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28 de enero de 2009

 

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La comunidad conmemora la conclusión de la limpieza de sitio tóxico en Tijuana  

Metales y Derivados establece el argumento para un nuevo TLCAN

(Tijuana, Baja California, México.) Hoy, la Coalición de Salud Ambiental (EHC por sus siglas en inglés) y residentes de la Colonia Chilpancingo en Tijuana por fin dan por concluído un legado tóxico con la limpieza de Metales y Derivados, una maquiladora que reciclaba baterías.  Metales se hizo notorio por llamar la atención al fracaso del TLCAN de responsabilizar a las corporaciones que contaminan por limpiar sus desechos tóxicos. 

EHC y activistas con el Equipo de Acción Comunitaria de EHC en Tijuana, el Colectivo Chilpancingo Pro Justicia Ambiental (Colectivo), se mobilizaron para limpiar el sitio, expresando sus preocupaciones incluyendo un nivel muy alto de defectos de nacimiento en el vecindario más cerca del sitio.  “Salimos a las calles para protestar, recogimos firmas para peticiones, organizamos campañas de enviar cartas de protesta, nos juntamos con funcionarios del gobierno, y organizamos giras de Metales y la colonia para funcionarios de los gobiernos de México y Estados Unidos”, explicó  Lourdes Luján, miembra de muchos años del Colectivo y residente por toda la vida de la Colonia Chilpancingo. El Colectivo y sus aliados en los EEUU también se reunieron con representantes de los medios, con estudiantes, y activistas defendiendo la justicia ambiental y los derechos laborales, de la mujer, y de los migrantes. Después de más de una década, el gobierno mexicano aceptó limpiar el sitio con un acuerdo ambiental histórico. “Por fin los gobiernos de Estados Unidos y México reconocieron el problema.”

Aunque EHC y el Colectivo ya pueden celebrar el hecho de que la colonia Chilpancingo será un lugar más sano y seguro, no debe de haber tardado casi 15 años la limpieza  y tampoco debe de haber costado tanto trabajo resolver el problema. “En el caso de Metales, el TLCAN no ofreció ninguna solución para este problema de salud pública muy serio y que se podía haber evitado”, dijo Magdalena Cerda, organizadora comunitaria con la Campaña Fronteriza para la Justicia Ambiental de EHC. “Con un nuevo Presidente que incluyó en su campaña electoral el mensaje de la necesidad de actualizar el TLCAN, hay una oportunidad para revisar las reglas para proteger a las comunidades.” 

“El TLCAN fue un tema de mucha importancia en las campañas electorales en Estados Unidos, tanto para el Congreso como para los candidatos de presidente. Amelia Simpson, directora de la Campaña Fronteriza para la Justicia Ambiental de EHC, dijo, “El país se unió a Barack Obama en su rechazo al TLCAN como un tratado injusto. Metales es el caso que muestra claramente que la salud pública y el ambiente están en peligro en México, los Estados Unidos, y alrededor del mundo, mientras el TLCAN es el modelo para el comercio global”.    

Momentos claves de la lucha:

  • Entre 1972 y 1994, la empresa estadounidense Metales y Derivados reciclaba miles de baterías traídos de los Estados Unidos, sacandole el plomo para vender. Tiraron más de 23,000 toneladas de desechos tóxicos del proceso de reciclaje en el sitio. Enterraron o pusieron en tambos que pronto se oxidaron o simplemente tiraron en montículos expuestos a la intemperie el cascajo de baterías junto con metales pesados en el sitio.    
  • En 1994, el gobierno mexicano clausuró la maquiladora, y el dueño, José Kahn, huyó, cruzando la frontera a San Diego. México publicó un orden de arresto y al Señor Kahn emitió cargas por delitos ambientales, pero no fue extraditado y pudo evadir los cargos.  
  • En 1998, EHC y miembros de la comunidad entregaron una petición sobre Metales a la Comisión para la Cooperación Ambiental, la agencia del TLCAN responsible por proteger el medio ambiente. Cuatro años después, la Comisión publicó un reporte diciendo que la exposición a los metales pesados puede causar “daños severos a la salud humana” y determinó “urgente” la limpieza. Pero el reporte hizo transparente un gran defecto del TLCAN. Aunque la Comisión concluyó que Metales claramente representaba un peligro para la población de Tijuana y el reporte declaró que se necesitaba limpiar el sitio inmediatamente, no tenía la autoridad de obligar al gobierno mexicano ni a nadie a limpiar los desechos tóxicos. Fue como un tribunal que puede encontrar culpable a un asesino, pero no puede emitir una sentencia.  
  • Durante los siguientes años, EHC y el Colectivo continuaron presionando a los gobiernos de México y los Estados Unidos a resolver el problema. En 2004, estos esfuerzos resultaron en la firma de un convenio histórico entre el gobierno mexicano y la comunidad que había estado expuesta a los contaminantes por tantos años. Con firmar el convenio, el gobierno de México se comprometió legalmente a limpiar el sitio dentro de cinco años. Gastó 15,000,000 pesos en el proyecto de remediación del sitio. 
  • El Convenio representa la primera vez que se creó una estructura para la colaboración transfronteriza entre los dos gobiernos en la limpieza de un sitio tóxico.  También es la primera vez que el gobierno mexicano firmó un acuerdo legal con una comunidad para limpiar un sitio tóxico, y que se incluyó monitoreo independiente del proceso.
  • La limpieza se concluye hoy, seis meses antes del tiempo límite.  
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