Con un leve chiflido proveniente de sus pulmones, Alejandra Coronel, de 16 años de edad, cuenta cómo vence su asma día con día, problema que ha formado parte de su desarrollo desde que nació, mientras hace una rutina de calentamiento para dar todo su potencial y energía en la cancha de futbol soccer sin importarle la reciente intervención quirúrgica al la que fue sometida para destaparle las fosas nasales y prevenir una severa enfermedad de sinusitis.
“En la escuela o en la cancha cuando corro mucho, empiezo a sentir un fuerte dolor el pecho como si tuviera algo pesado encima de mí que no me deja respirar, seguido por un piquete en la costilla que me obliga reducir mi velocidad durante unos 15 minutos pero aun así no me doy por vencida, lo único que hago es correr más despacio y cuando es necesario inhalo el medicamento para el asma. Pero casi no lo uso porque no quiero que mi cuerpo se acostumbre a esa medicina, así que me aguanto, claro, siempre cargo el inhalador conmigo a todas partes que voy”, contó Alejandra Coronel, quien califica su dolor con un siete en una escala de 10.
Su mamá, María, asocia el problema respiratorio de su hija con la contaminación de National City, pues en los más de 20 años que lleva viviendo en esa ciudad su esposo también desarrolló un problema de asma, con la diferencia que su problema está controlado por medicamentos que obtuvo en la clínica de su localidad por medio de Medical y otros tantos que le recetaban doctores en Tijuana, creyendo que la mezcla de tanta medicina lo han ayudado.
María relata cómo empezó la pesadilla de su hija: “a los meses de haber nacido se enfermó, tenía mucha tos y su nariz estaba constipada, la llevé muy mala al hospital y ahí estuvo internada durante tres días, luego los análisis médicos nos informaron que necesitaría un aparato para respirar porque sufría de problemas respiratorios y desde entonces es medicamento tras medicamento y operaciones para ayudarla a respirar”.
Alejandra comenta que su asma es más severa durante la temporada de lluvia, frío y calor, pero el problema es que no sabe cuando es simplemente una gripa, tos o algún síntomas relacionados con su asma, por lo que prefiere tomarse un jarabe antes de administrarse el inhalador.
Desafortunadamente, ni Alejandra ni su padre son los únicos con problemas respiratorios en la ciudad, de acuerdo con una encuesta dada a conocer por la Coalición de Salud Ambiental (EHC), una organización de más de 25 años dedicada a la justicia social y ambiental en el Condado de San Diego, que dice que al menos 14 por ciento de los niños en la zona oeste de la ciudad, mejor conocida como Old Town, han sido diagnosticados con asma, el doble del promedio del Estado de California.
Tony Lo Presti, vocero y abogador de EHC, explicó la causa de estos números alarmantes. “Esta zona residencial es también una zona industrial que por décadas ha sido tratada como un basurero por los talleres de autos y carroceros que trabajan ahí.
De acuerdo con la encuesta, 32 mil 751 libras de tóxicos se respiran en la ciudad al año, de los cuales el 70 por ciento proviene de los talleres automotrices.
“Estos agentes químicos como benzina, etilo de benzina, hexano, éter metil tert-butílico (MTBE), tolueno, xilenos, glicol de etileno, butil y éter, forman parte de la propuesta de ley 65, la cual reconoce todos estos tóxicos como agentes cancerígenos y responsables de otras enfermedades crónicas; lo peor de todo es que los residentes los están respirando diariamente con eso de que los talleres están dentro de la ciudad”, agregó Lo Presti.
En una conferencia de prensa ofrecida por EHC, los maestros comunicaron que las escuelas más cercanas a los talleres como la Primaria Kimball reciben muchas quejas de los niños diariamente que les duele la cabeza o que están mareados.
“Si los niños no están en clase, no aprenderán, luego es más difícil ponerlos al corriente con las materias y todo por los contaminantes”, añadió la maestra Margaret Godshalk de Kimball Elementary.
De los encuestados, el 97 por ciento siente que es necesario o es una prioridad que los talleres automotrices sean reubicados a las afueras de la ciudad para que dejen de contaminar la zona urbana, las escuelas y las casas.
Dado los casos de problemas de salud y peticiones de la comunidad, la ciudad de National City ha lanzado un programa de rehabilitación de las zonas más contaminadas, como lo es Old Town.
Hasta el momento existe un plan específico diseñado por EDAW, una compañía encargada de hacer los cambios necesarios. En este proyecto, sólo los residentes participarán mientras que el Cabildo de la ciudad no tendrá voz para decidir sobre los cambios.
“Nuestra función en el proyecto es servir como apoyo a la comunidad”, explicó el alcalde Nick Inzunza, quien también dice padecer de asma, pero se mostró sorprendido por los resultados de ECH.
Luis Natividad, concejal de la ciudad, asegura que está bien que llegue este cambio, pero la solución no es tan fácil porque muchos talleres tienen ahí desde que la ciudad se formó y gozan de una cláusula que los permite quedarse ahí, entonces los dueños de lo talleres tendrían que aceptar ser reubicados por decisión propia.
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